Mi Choque Cultural

Por Magdalena Gómez Di Nardo.

On the road. En algún lugar de Australia…

On the road. En algún lugar de Australia…

Hace un tiempo vi un video en el IGTV de @shetravelscheap que me inspiró a contar mi propia versión sobre el “choque cultural”.

¿Cómo enfrenté mi choque cultural?

Tres años atrás decidí mudarme a Australia durante 8 meses con el objetivo de ahorrar para viajar. Un estilo backpacker en el primer mundo, sí.

Me sentí muy afortunada al poder lograrlo con todo el esfuerzo y desapego que implicaba. Ahí tuve mi primera lección.

La aventura comenzó en Melbourne, ciudad donde me instalé por 6 meses. Durante este tiempo, que el video define como la etapa “luna de miel”, no me moví de la ciudad. Hasta el día que decidí viajar.

Y viajé sola, y mucho... más de lo que jamás hubiera imaginado. Conocí otros lugares de Australia, y algunos increíbles sitios de Asia.

Inesperadamente y sin planear, decidí volver a Melbourne. Pero mi “luna de miel” no se había ido, se había potenciado.

Nuevos amigos, nuevo piso, nuevo trabajo, y dominando un poco más el idioma. Todo era hermoso. Me sentí “en casa”.

Viajé a Argentina un año y medio después, pero sólo de visita. Y sí, ocurrió lo impensado, tuve un choque cultural con mi propio país.

Magdalena es de Tandil, Buenos Aires. Compartió con STC esta imagen de la ciudad de noche.

Magdalena es de Tandil, Buenos Aires. Compartió con STC esta imagen de la ciudad de noche.

Me sorprendió que todos hablaran “argentino”, que los bondis, que tener a la familia cerca, a mis amigas de siempre. Que lo caro, que lo barato. Así me pasó con muchas cosas que habían sido cotidianas durante 28 años, pero que ya no lo eran. No me pareció adecuado expresar lo que me pasaba, sentía que nadie iba a entender esa sensación extraña. Eran vacaciones, y de sólo tres semanas. Podía contener mis ganas.

Y volví a Melbourne, pero con otros anteojos: los de la asociación de lo que me pasó en Argentina comparado con lo que me pasaba en Australia. La aceptación de la cultura australiana estando del otro lado del mundo, y sentir homesick por una cultura que no es la mía.

Tomando mate en la costa de Melbourne, Australia.

Tomando mate en la costa de Melbourne, Australia.

Apropiación Cultural

En fin, creo que hoy, después de tres años convivo con esto.

Estoy en esa etapa, pero sumando el concepto de APROPIACIÓN CULTURAL. Porque esta cultura no me pertenece, soy sólo una observadora participante. Y éste es mi objetivo hoy, continuar viviendo en este país. Aprendérmelo de pe a pa hasta donde lo sienta.

Y durante este proceso no me vale criticarlo. Yo no vengo de acá y tampoco quiero apropiármelo. No vale mimetizarme, intentar “ser como ellos”, con sus valores y sus códigos. Simplemente porque no soy de acá.

No puedo decir “mate” en lugar de “Che". No puedo decir “O.J.” en vez de Orange Juice. Tampoco me sale decir “arvo”, en vez de “afternoon”.

Amo mi idiosincrasia y amo llevarla conmigo a todos lados. Eso es lo que hace que continúe acá y eso es, para mi, lo lindo de viajar.

Esto es pasajero y quizás sería divertido “jugar a ser ellos”.  Lo hice por un tiempo porque fue inevitable, pero siempre me sale la argentina de adentro.

Muchos pueden con la “apropiación cultural”, sobre todo con los dialectos. Quizás es porque aún no domino el idioma o porque no llevo acá el tiempo necesario, pero es inevitable que no resalte mi “Argentinidad”.

Australia (y el mundo en general) es una simbiosis de muchas culturas a la vez. Es mucha gente interactuando y aprendiendo a convivir.

Simplemente me parece fascinante la capacidad de adaptación del ser humano. A vos ¿qué te parece?




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Sobre la autora…

Magdalena Gómez Di Nardo, tiene 31 años. Estudió Ciencias de la Comunicación en la UBA y la Carrera Corta de Historia General del Arte en la Asociación de Amigos del Museo de Bellas Artes de Buenos Aires.

En sus momentos libres le gusta leer, especialmente sobre filosofía o historias de vida, pintar con acuarelas y escribir. Le fascina tener todo registrado.

Disfruta mucho de viajar, siente que la pone a prueba constantemente y es una gran fuente de inspiración para escribir.

Podés leer más en su Instagram @magaymillennial.